Categoría: Iglesia
22 Mayo 2006
Recursos en la red sobre “El Código da Vinci”
Una selección de webs con respuestas a las afirmaciones falsas de Dan Brown
26-04-2006
047/06
http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=12477
La pretensión de que la ficción de "El Código Da Vinci" está basada en datos históricos ocultados por la Iglesia, lleva a Dan Brown a hacer una serie de afirmaciones con errores mayúsculos sobre historia, teología y arte. Para dar respuesta a estas afirmaciones estrafalarias, han surgido en Internet diversas webs que pueden resolver dudas sobre estas cuestiones. Seleccionamos algunas.
Jesucristo y la Iglesia. En los últimos meses la página oficial del Opus Dei ha recibido muchas consultas, con motivo del libro y la película "El Código Da Vinci". Un equipo de profesores de historia y teología de la Universidad de Navarra responde a las 52 preguntas más frecuentes.
"El Código Da Vinci" en diez minutos. Una notable recopilación de recursos acerca del fenómeno Da Vinci. Artículos de prensa, reportajes de historiadores, presentaciones en Powerpoint, muchos enlaces a otras páginas, etc.
La Iglesia ante "El Código Da Vinci". Presentación realizada en Flash, en la página oficial de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
"El Código Da Vinci". Jugando a ser polémicos. Reportaje de Juan Pablo Serra y Eva Latonda en la revista "Pantalla 90" (marzo de 2006), dependiente del Departamento de Cine de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la Conferencia Episcopal Española.
Comentarios del profesor García Noblejas en su blog sobre periodismo, cine y literatura.
La novela histórica y "El Código Da Vinci", por José Carlos Martín de la Hoz, de la Academia de la Historia Eclesiástica.
En inglés
Jesus Decoded: Catholic belief versus modern fiction. Web lanzada por la Conferencia Episcopal de EE.UU., que aborda de modo sencillo pero completo una gran variedad de temas: el celibato de Jesús, los cuatro primeros concilios, la divinidad de Jesucristo, los evangelios gnósticos y otros escritos no canónicos, la mujer en la Iglesia, María Magdalena, el Opus Dei, etc.
Da Vinci Outreach. Excelente página creada por "Ascension Press" en colaboración con "Catholic Exchange" y "Catholic Outreach", con el propósito de hacer accesible, en forma de preguntas y respuestas, los temas deformados o inventados por Dan Brown. Contiene una enorme variedad de guías en PDF, de descarga gratuita, con guías didácticas para parroquias, para profesores de religión, padres de familia, etc.
"The Da Vinci Code" & Opus Dei. Creada por Fr. John Wauck, sacerdote del Opus Dei. Como él mismo dice, "mi propia historia parece conectar –quizás 'chocar' sería la mejor palabra– con 'El Código de Da Vinci' de varias maneras. Soy sacerdote norteamericano de la Prelatura del Opus Dei, resido en la verdadera sede central del Opus Dei, que está en Roma (no en Nueva York), desde hace diez años. Estudié historia del renacimiento en la verdadera Universidad de Harvard (en la que no hay profesores de 'Simbología'), y ahora trabajo como profesor en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en donde imparto un curso sobre la literatura y la fe cristiana".
Dismantling "The Da Vinci Code", por Sandra Miesel, veterana periodista católica norteamericana.
Juegos desmitificadores
El secreto de "El Código Da Vinci". Para aprender a valorar los errores del "best seller", jugando a un desmitificador juego de preguntas y respuestas, muy aconsejable para chicos jóvenes.
Crea tu propia novela de Dan Brown. No hay que ser un genio para hacer una novela como "El Código Da Vinci", como muestra esta página humorística. Se trata de un generador de argumentos por ordenador. Útil para pasar un buen rato.





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21 Mayo 2006
La visión de la Iglesia en el Código da Vinci
Catholic News Service
--------------------------------------------------------------------------------Joseph R. Thomas
6 de junio de 2003
De forma resumida se puede decir que “El Código Da Vinci” (Doubleday, 24,95 $, 454 páginas) es una novela exagerada y falsa.
Desde una visión cristiana se puede calificar de ofensiva, pese a su estilo y trama inteligentes. Esta novela deforma la historia de la Iglesia, disfrazando de modernidad a la antigua herejía Arriana, entretejiendo con retales históricos y pseudo-históricos una intriga que se pone en marcha con el asesinato en el Louvre de un famoso conservador del museo.
La novela de Brown, segunda de su personaje Robert Langdon, ha sido también muy elogiada y vendida. Esto se debe, sin duda, a la gran estrategia de márketing realizada por Doubleday, quien distribuyó 10.000 ejemplares gratuitos a los medios de comunicación. Según recoge New York Times, con ningún otro libro se había volcado así.
El relato se centra en los esfuerzos de Langdon y una policía francesa especialista en descodificaciones, Sophie Neveu, por resolver los trabajos inacabados de Jacques Sauniere, el abuelo de Sophie, que tiempo atrás murió por el disparo de una figura parecida a la de un monje albino que perseguía un secreto religioso del cual el único custodio sobreviviente era Sauniere. Previamente, también habían muerto tres guardas más.
Como el nombre de Langdon aparece en los códigos de Sauniere, inmediatamente se convierte enel principal sospechoso. Así se ve obligado a aliarse con Sophie para evadir a la policía mientras descifran las pistas. Pistas que, por supuesto, también son de interés para los asesinos, quienes, tras la muerte de Sauniere, se encontraban en un callejón sin salida.
Sin embargo, como podrá imaginar, nada es tan sencillo como parece. Sauniere, resulta ser el jefe de una sociedad secreta, el Priorato de Sion, dedicada a la protección de documentos históricos que niegan la divinidad de Jesús. Además, el misterioso monje es un miembro del Opus Dei que obedece a las indicaciones del obispo que está a la cabeza de dicha sociedad. Detrás de ellos existe otra figura vaga conocida como el “Teacher”.
(Esta es al parecer la percepción que tiene el autor sobre el Opus Dei: la de una sociedad de alta influencia en la Iglesia. También fue retratada con un perfil cruel en un reciente relato de espionaje, “El Confesor”)
Gracias a las pistas de Sauniere, los personajes encuentran distintos documentos. Estos documentos remiten a conocidas pinturas de Leonardo da Vinci, entre ellas “La Mona Lisa” y “La Última Cena”, en las cuales hay otras pistas relacionadas con el secreto (de ahí el titulo de la novela).
Ahora, si a usted le producen mal humor las reseñas que ofrecen demasiados detalles sobre una intriga (son los detalles, después de todo, lo que hacen a un misterio alcanzar esa categoría), lo mejor que puede hacer es pararse aquí y continuar con su trabajo.
El secreto de Brown sobre el Santo Grial.
Por supuesto, el Santo Grial no es el cáliz de las Cruzadas y las leyendas del rey Arturo, si no el seno o matriz de María Magdalena.
Brown nos narra, a través de la explicación que Langdon hace a Sophie, que en la representación de la última cena de Da Vinci la figura recostada sobre Jesús, generalmente conocida como uno de los apóstoles, en realidad se trata de la Magdalena. Ella se permite eso porque Jesús, que es un gran hombre pero un hombre como cualquier otro, es su marido.
"El Código Da Vinci" se sumerge profundamente en el mundo de la imaginación, cuando Sophie se identifica como descendiente directa de aquella unión. Éste también era otro de los secretos que Sauniere había estado protegiendo, evitando incluso que Sophie llegara a conocerlo.
A todo esto, se incluye un ritual sexual "espiritual" que provocó que Sophie durante 10 años eludiera encontrarse con su abuelo. Esto se relaciona con la supresión del “carácter sagrado del sexo femenino” por parte del cristianismo.
Una característica de esta supresión es la manipulación del canon de la Escritura por los primeros cristianos.
Por medio de sus personajes, Brown también postula que esta supresión fue el factor determinante por el cual se fomentaron las actitudes que condujeron a la muerte de 5 millones de mujeres durante la inquisición.
Se puede afirmar, desde luego, que el autor tiene una gran inventiva. Pero Brown mezcla hechos reales con especulación y fantasía de tal manera que el resultado final cobra fácilmente cierta verosimilitud. En un escritor, esta habilidad para hacer verosímil una historia tiene un gran valor. Pero, como cualquier habilidad, puede ser utilizada de forma honesta o deshonesta.
En "El Código Da Vinci" esta habilidad se utiliza para poner en duda la base de la fe cristiana y atacar a la Iglesia en un formato –el de la novela- en el que el lector no espera encontrar argumentos enmascarados como verdades históricas.
Thomas, redactor principal retirado del “The Christophers” y un antiguo redactor del periódico diocesano, realiza frecuentemente críticas literarias.
Copyright 2003 Catholic News Service
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21 Mayo 2006
Sony No: debe pagar a los cristianos. “Rápido, necesito una biblioteca”. Esta frase que dice uno de los personajes de la película del “Código” fue acogida con risas y silbidos por el público de Cannes, que osciló en su estreno entre la actitud de mofa y la frialdad.
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=5745&id_seccion=4
“Rápido, necesito una biblioteca”. Esta frase que dice uno de los personajes de la película del “Código” fue acogida con risas y silbidos por el público de Cannes, que osciló en su estreno entre la actitud de mofa y la frialdad.
Los críticos son coincidentes: la película, incluso tratándose de un filme comercial, es todavía mucho peor que la novela, mucho más plano y faltado de credibilidad. Claro que lo que le falta de interés cinematográfico lo suplirá Sony con su brutal campaña publicitaria. Parece como si esta empresa se jugara en este filme no sólo los cuartos sino también su potencial como multinacional.
Primera reflexión: Sony debería pagar. Moralmente debe experimentar un coste que solamente lo puede proporcionar los millones de católicos del mundo.
Sin prisas se está preparando una actuación informativa dirigida a promover que no se compren productos de esta marca. En definitiva, en todos los campos en los que actúa existen alternativas iguales y mejores a precios absolutamente interesantes. Mantendremos al corriente a nuestros lectores cuando este proyecto se haga realidad. En él todo el mundo tendrá posibilidad de ser útil, bastará con no comprar Sony. ¡Sony no!
Segunda reflexión: los gobiernos asiáticos manifiestan una mayor sensibilidad por el insulto a los cristianos que el mundo europeo. Retengamos este dato porque no es baladí.
Lo que ha decidido el gobierno de la India, como informábamos en ForumLibertas, de visionar previamente la película a petición de las comunidades cristiana y musulmana para comprobar si hay ofensa real, es un gesto que honra a la sensibilidad de aquel país emergente, como los que se han producido en otros lugares como Corea del Sur , Tailandia y Filipinas.
Una buena parte de Europa, empezando por la propia España, es una realidad neopagana. Lo de la España católica es un mito como lo constatan las cifras de asistencia a misa. Sería sano mentalmente reconocer esta realidad empezando por la propia Iglesia para recuperar una exigencia de testimonio y de misión mucho más fuerte que la actual.
El catolicismo español no es además la religión del establishment, sino de la gente con menores ingresos, las mujeres y las personas de más de 50 años. Ni a los universitarios ni a los empresarios les interesa el hecho religioso, a menos que cambiemos nuestra forma de actuar y presentarlo.
Tercera reflexión: una cosa es ser respetuoso, “hacer limonada con limones” y otra “pasar”. Deben producirse gestos espontáneos de personas, comunidades, colectivos, que manifiesten su rechazo a la película, porque en nombre de la libertad de expresión no se puede promover la criminalización de toda una comunidad como es la cristiana, a base de acusarla de mentir y asesinar a lo largo de 2000 años de su historia.
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18 Mayo 2006
La estafa de `El Código Da Vinci´
17.05.06 @ 16:24:28. Archivado en Miscelánea
Miguel Pato (Periodista Digital).- Cannes ha sido la puesta de largo de la última película de Dan Brown. Un estreno que este viernes se verá en las pantallas de todo el Globo y será el momento en el que las dudas, las críticas y los ríos de tinta que ha generado El Código Da Vinci desvelen la auténtica magnitud de novela de Dan Brown.
Su argumento que ha dado un duro golpe a la línea de flotación de la Iglesia es un duro tema de debate del que el Opus Dei ha tomado las riendas.
"El problema de un guión de este tipo es que `criminaliza´ a un grupo de personas". Esta afirmación del máximo responsable de la relación con medios del Opus Dei, Marc Carroggio, resume el malestar que en La Obra ha generado el libro de Dan Brown acentuada por la película que este viernes se estrena en todo el mundo dirigida por Ron Howard.
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Un dato curioso que no es en nada halagüeño para una superproducción de estas características fue que la revelación de que la protagonista es la descendiente de Jesús y María Magdalena, provocaron carcajadas entre el público. leer más
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16 Mayo 2006
El "Código da Vinci" a examen
15.05.06 @ 22:00:00. Archivado en Títulos prestados
Por José Antonio Caballero García
http://blogs.periodistadigital.com/encristiano.php/2006/05/15/p26975#more26975
Hace varios años se publicó el "Código da Vinci". Parece que el autor ha "querido revelar" la verdad del cristianismo a raíz de algunos evangelios gnósticos. ¿Qué hay de verdad en todo esto?
Verdad lo que es verdad, no la hay, a pesar de que el autor de este folletín defienda la fidedignidad de sus contenidos y abrigue la esperanza de que sea una puerta abierta para ulteriores investigaciones. Dan Brown, autor del Código da Vinci, sugiere que la Iglesia católica destruyó los evangelios gnósticos para dejar los solos canónicos, más afines a sus doctrinas. Más aún, a decir de Brown, el cristianismo nació con Constantino el año 325, fecha del concilio de Nicea. Y desde entonces la Iglesia se ha dedicado a destruir y perseguir a cuantos no aceptaran la divinidad de Cristo, ya que antes de Nicea nadie lo tenía por solo Dios. Su deificación fue obra también de Constantino, adorador del sol, es decir de lo masculino, por lo que hiño de Cristo un héroe y "dios solar". Brown no escatima afirmaciones un tanto irreverentes contra la persona misma de Cristo: tuvo como mujer a María Magdalena y sus descendientes eran los merovingios franceses. Jesús y la Magdalena constituían la dualidad masculino-femenina adorada por el verdadero cristianismo de los orígenes y, una vez más, suprimida por Constantino. La adoración del sacro femenino se oculta en las catedrales hechas por los templarios, en la orden secreta del Priorato de Sión a la que pertenecía Leonardo da Vinci según él.
En la obra abundan otras confusiones históricas, ciertos anacronismos o imprecisiones. He aquí algunos ejemplos notorios.
El autor dice que las olimpiadas griegas se celebraban en honor de la diosa Venus, ya que el planeta con ese nombre, al moverse, dibuja el pentagrama de Ishtar, lo que equivale a los cinco anillos, símbolo de las olimpiadas. Pero sabido es que eran en honor de Zeus (no se olvide que una de las siete maravillas del mundo antiguo era la estatua de Júpiter en Olimpia), y los anillos correspondían a los años en que se habían celebrado tales juegos en la modernidad: sólo que se quedaron en cinco y dejaron de agregarse más...
Se afirma que los templarios crearon las catedrales, cuya nave central constituye un tributo de adoración al vientre femenino. Sin embargo, las catedrales solían seguir la estructura de la planta basilical de la Roma antigua y eran encargos de obispos o canonjías. La orden de los templarios nace hacia 1119 de un grupo de cruzados franceses al cabo de la primera cruzada (1095), entre los que figuraban Hugo des Payens y Godofredo de Saint Omer, con el fin de proteger a los peregrinos que se dirigieran a los santos lugares. Tampoco es cierto que el Papa Clemente V arrojara al Tíber las cenizas de los templarios: el Tíber es el río de Roma. Los templarios fueron juzgados y torturados en 1307 en Francia y no por orden de la Iglesia, sino a instancias de Felipe el Hermoso que quiso apoderarse de sus bienes para financiar su guerra contra Inglaterra.
Brown profiere que al Priorato de Sión pertenecían Leonardo da Vinci, Víctor Hugo, Newton... Pero esta organización fue fundada en 1956. Es como decir que Leonardo, Newton o Víctor Hugo inventaron o tuvieron consigo la máquina del tiempo a fin de pertenecer al Priorato.
El cristianismo no nace en Nicea. Los Hechos de los apóstoles refieren que a los discípulos comenzó a llamárseles "cristianos" precisamente en Antioquía (Hechos 11,25): [obsérvese que a propósito cito los Hechos de los Apóstoles: no es uno de los cuatro evangelios]. Por otro lado, el primero que empleó el término "católico" fue san Ignacio de Antioquía (Ad Smyrn No 8). Es interesante la figura de san Ignacio Antioquía, ya que muere el 110, diez años después de san Juan evangelista. En sus obras se habla también de la generación de Cristo, hijo de Dios y de María (Ef 20,2), la Eucaristía, dice, es la carne de Cristo (Smirn 7,2), medicina de inmortalidad y antídoto para no morir (Ef 20,2); en sus obras aparece también la figura del Obispo al frente de la comunidad cristiana (Smirn 8,2 y Ef 3,2); pero ¿dónde se habla del sacro masculino y femenino? Brown dice que la comunión o "acto de comer a Dios" se remonta a las religiones mistéricas paganas del culto a Mitra. Pero no hay datos que indiquen que los adictos a este culto consideraran que comían el cuerpo y la sangre de un Dios. Por otro lado, el contexto de la Eucaristía es la Pascua judía (Mt 26,19; Mc 14,16; Lc 22,15).
El concilio de Nicea (325 dC), trata de dar respuesta a los problemas que Arrio (256-336) planteó a la fe de la Iglesia. Arrio sí admitía que Cristo era Hijo de Dios y el Verbo encarnado, sólo que decía que Cristo no era Dios en sí, ya que no era el principio originante, sino originado: era una criatura -la primera criatura-; hubo un tiempo en que no existía (no es Dios por naturaleza según Arrio). Fue, sigue Arrio, el instrumento por el que Dios creó el universo: pese a no ser Dios por naturaleza, en cierto modo lo es de manera funcional, ya que es nuestro creador. Nicea respondió diciendo que Cristo es Dios de Dios, Dios verdadero; engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre; esta verdad ha sido confirmada siempre por la Iglesia. Aún hoy la proclamamos en el credo.
La Escritura habla claramente de la divinidad de Cristo. Para ello, no se citarán los evangelios, sino una obra que de la que no habla Brown: el Apocalipsis de Juan. El autor del Apocalipsis, si tiene una característica, ésta es una aborrecimiento visceral de todo lo que signifique paganismo, como la magia, (Ap 9,21; 13,6; 21,8; 22,15), el nicolaitismo (Ap 2,6.15), las blasfemias contra Dios (Ap 2,9; 13,6), la adoración de los ángeles (Ap 19,10; 22,9), de los ídolos (Ap 21,8; 22,15), del demonio (Ap 2,13; 13,4-6). Si fuera cierto que la Iglesia desde un principio adoraba al sacro masculinofemenino y que Cristo a su vez no era Dios, el autor del Apocalipsis se habría lanzado con todas sus fuerzas contra esto que habría constituido una aberración pagana más. Sin embargo, compara el rostro de Cristo con el sol (Ap 1,16) y dice de María que aparece vestida de sol (Ap 12,1). Claro que si estas comparaciones se hubieran prestado a sincretismo, el autor las habría descartado a ojos ciegas de su obra. Pues bien, ¿qué dice de Cristo el Apocalipsis para que se deduzca que es Dios? Cristo llama "Padre" a la primera persona de la Trinidad en Ap 2,28; 3,5.21; 14,1. Que Cristo goza de las mismas prerrogativas de Dios y que es una persona al mismo tiempo diversa del Padre pero de naturaleza divina, y por tanto "Yavé", queda claro por el modo como se le aplican los títulos "alfa y omega": de Dios Padre se dice en Ap 1,8 y 2,16; de Dios Hijo se dice en 22,13 (que es Cristo quien habla, se deduce de la relación de Ap 22,12.14 con 3,11). Cristo goza del mismo poder que el Padre: nadie es capaz ni en la tierra ni sobre la tierra ni bajo la tierra de tomar el libro de la diestra del que se sienta sobre el trono, sino sólo el "León de Judá", el descendiente de David, "el cordero de pie como degollado". Por eso es que Él también puede ocupar el trono de Dios (Ap 5,1-14). Esto es divinidad: pleno yavismo, pero diferencia de persona. Por eso es que se entona un himno de adoración al cordero y al que se sienta sobre el trono sin hacer distinción entre ambos en Ap 5,13. De Dios Padre se dice también que es "el que vive" (Ap 4,10; 10,6; 15,7) como se dice también de Cristo (Ap 1,18). "Señor" -en griego "Kyrios"- es el modo como los LXX traducen al griego el tetragrama YHWH (Yavé): se aplica a Cristo en Ap 22,20.21; 11,8; 14,13.
En cuanto a la paganización realizada por Constantino dentro de la Iglesia se han de aclarar algunas cosas. Se suelen lanzar dos acusaciones sobre los elementos "paganizantes" según algunos, introducidos por Constantino y que serían como la prueba de la desviación de la Iglesia: la celebración del domingo y la fiesta de Navidad.
Celebración del domingo. La palabra "domingo" proviene de "Dominus" y es traducción latina del griego "Kyrios" (Señor), de la que deriva "kyriaké hemera": día del Señor, día en que Cristo resucitó. El texto principal sobre la festividad del domingo es Apocalipsis 1,10 ("Estaba yo en el Espíritu en el día del Señor -kyriaké hemera; en latín: "in dominica die"-, y oí detrás de mí una gran voz, como sonido de trompeta"); pero no sólo; véase qué dice san Pablo en 1Cor 16,2: "Que el primer día de la semana, cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas". El día del Señor es el primer día de la semana, dado que para los judíos el último era el sábado; cf Jn 20,1.19; Lc 24,1; Mt 28,1; Mc 16,9; Hechos 20,7 ("Y el primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando partir al día siguiente, y prolongó su discurso hasta la medianoche"). Hay varios escritos antiguos, incluso profanos, que atestiguan que los cristianos se reunían los domingos para celebrar la Eucaristía: la carta de Plinio el Joven a Trajano (del año 112); un escrito encontrado hacia 1873 en Constantinopla, que contiene la enseñanza de los 12 apóstoles, las prácticas de la iglesia de los orígenes relativas al Bautismo y a la Eucaristía más otros preceptos. Este escrito se llama la "Didaché" y se remonta aproximadamente al S. I d.C. Más testimonios antiguos son la epístola del Pseudobernabé, y las ya aludidas cartas de Ignacio de Antioquía, y san Justino en su diálogo con Trifón (del 165 d.C). El enlace entre la fecha del Apocalipsis, la Didaché, san Ignacio y san Justino muestra una línea ininterrumpida de continuidad entre la Iglesia de los orígenes y el período final de composición de los libros del Nuevo Testamento. Lo que hiño Constantino fue declarar de manera oficial que el domingo era día de descanso.
Con relación a la fiesta de Navidad, tampoco decimos que el 25 de diciembre haya sido la fecha exacta del nacimiento. Algunos estudiosos la ponen a inicios o mediados de marzo como posibilidad, pero tampoco dejan de mostrar ciertas reservas. La iglesia nunca ha ocultado que se ha trata de de una inculturación: de haberse celebrado la fiesta del "sol invicto" de los romanos, se dio el paso a celebrar la Navidad. La fiesta del "sol invictus" fue establecida por el emperador Marco Aurelio (121-180 d.C.). El culto al sol estaba relacionado, según parece, con el del dios Mitra, divinidad indoiraní de la luz, que tuvo gran difusión en el imperio romano del S. II al IV d.C., y se le representaba en el momento de dar muerte a un novillo cósmico, cuya sangre, a decir del mito, constituía la fuente de la vida. La fecha del 25 de diciembre coincide con el solsticio de invierno: ese solsticio es el momento en que el sol baja más en el horizonte y permanece menos tiempo en el cielo, como si quisiera desaparecer por completo, pero de nuevo “renace”. A fin de cristianizar y sacralizar la festividad, los cristianos optaron por trasladar a ese día la fiesta del nacimiento de Cristo y ello comentó a hacerse a partir del S. IV d.C., una vez que el culto al dios Mitra había comenzado a menguar. ¿Qué motivó a los cristianos a relacionar con Cristo el “sol invicto” en la inculturación de la fiesta? Sin duda que pudiera haber más pasajes, de todos modos, bástennos cuatro: Cristo dice de sí mismo que es nuestra luz (Jn 9,5), se le compara con el sol en Apocalipsis 1,16; el día de la resurrección se relaciona en Juan con un nuevo día -el primer día de la semana- de manera que a partir de entonces inicia incluso una nueva era y un nuevo cómputo de la semana: en adelante el domingo será el día del Señor: Y el primer día de la semana María Magdalena fue temprano al sepulcro, cuando todavía estaba oscuro, y vio que ya la piedra había sido quitada del sepulcro" (Jn 20,1). "Mas para vosotros que teméis mi nombre, se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas" (Mal 4,2). Así que no es ninguna aberración "purificar" una costumbre antigua y cristianizarla.
A este respecto, es cuanto menos sorprendente el decir que el tetragrama "Yavé" (YHWH) venga de Jehová, por un lado, y que dicho nombre de Jehová provenga de una unión física andrógina del masculino Jah y el nombre hebraico de Eva (Havá). Hoy día los exegetas opinan que “Jehová” está universalmente considerada una “aberración no gramatical”. El nombre "Jehová" se remonta al 1100 d.C. Figura en el manuscrito “Pungio fidei” del dominico orientalista Raymond Martini (1278): para Martini dicha forma se encuentra entre los manuscritos rabínicos de los SS. VIII-X d.C. De ella se hace eco Pietro Galatino, secretario de León X: Galatini adujo esta transliteración errada el tetragrama en pugna con una aún peor abreviación del nombre divino, “Jová”, ya que se prestaba a malinterpretaciones por analogía con el “Jovis” latino. El tetragrama YHWH de Ex 3,14 no se pronunciaba nunca ya que los judíos estaban movidos por un profundo respeto por el nombre de Dios, también para evitar que se le profanara por parte de los paganos. Una sola vez se pronunciaba el nombre de Dios y lo hacía el sumo sacerdote el día del Yom Kipur o fiesta de la expiación. Con todo, su pronunciación seguía desconociéndose, ya que nadie solía estar presente cuando el sumo sacerdote lo profería. Los judíos en lugar de "Yavé" decían "Señor" (Adonai), o "el Nombre". Creemos que se decía "Yavé" porque así lo pronunciaban los samaritanos, y eran portadores de una antigua tradición. De todos modos, cualquiera que haya sido el nombre de Dios en el AT, Cristo nos ha enseñado a llamarlo "Padre" (Mt 6,9; 26,36-46); más aún nos ha dicho que "quien lo ha visto a Él ha visto al Padre" (Jn 14,9).
Otro aspecto notorio sin base histórica es la acusación de que los merovingios eran los descendientes de Cristo y María Magdalena: reflejo de su enlace sería el cuadro de la última cena de Leonardo: quien está al lado de Jesús sería María de Mágdala; es ella el santo grial... y que la Iglesia católica respaldó a la dinastía carolingia en su paulatina persecución y asesinato de los merovingios. En realidad quien figura al lado de Cristo en el cuadro de Leonardo es san Juan, uno de los doce y autor del cuarto evangelio. En la obra de Leonardo no aparece siquiera un cáliz o grial, ya que Leonardo evoca el momento en que Cristo dice. "Uno de vosotros me va a entregar" (Jn 13,21). La dinastía de los merovingios gobernó el reino de los francos del 481 al 751. El nombre deriva de su antepasado "Meroveo" (que rigió las tribus francas entre del 448 al 458). Su sobrino Clodoveo fue el primer soberano merovingio en cuanto tal. Tanto Clodoveo como su esposa Clotilde se bautizaron cuando se convirtieron al cristianismo. Si eran descendientes de Cristo, ¿cómo es posible que descuidaran el bautismo de su antepasado y que rindieran culto a divinidades paganas antes de su conversión? El último rey de la dinastía merovingia que logró ejercer un poder efectivo fue Dagoberto I (629-639), ya que sus sucesores fueron cediendo su autoridad a los mayordomos de palacio que terminaron por privarles del poder a causa de su incapacidad de llevar las riendas del reino. En el 751 tuvo lugar la deposición formal del último rey merovingio: Quilderico III; de este modo los merovingios quedaron suplantados por Pipino el Breve, fundador de la dinastía de los "pipínidos" o "carolingios" (751).
Finalmente, ¿qué decir de los evangelios apócrifos? Los evangelios canónicos son del siglo I y no hay un solo texto gnóstico previo al S. II. Nada más distorsionado que declarar que de entre 80 evangelios se eligieron los más afines con la teología católica como afirma el "Código da Vinci". Conviene recordar que en un momento determinado la Iglesia quiso fijar con claridad cuáles han sido esos libros que forman parte de su vida. Es lo que se conoce como "canonicidad". Esta palabra deriva del griego: canon es metro o medida. Por dar una definición, la canonicidad es la lista de los libros reconocidos como inspirados por Dios y que tienen un valor de regla de fe y costumbres: el término asume este significado en el año 360, con ocasión del Sínodo de Laodicea, en la carta pascual de Atanasio. No se ha tratado de un concepto abstracto, sino que la Iglesia ha reconocido lo que ha sido siempre su patrimonio espiritual y doctrinal. En dicho reconocimiento, la Iglesia se ha percatado de que no sólo se han usado los libros de la Biblia judía en su liturgia, en su oración, en su estudio, en su vida; sino también varias obras que los judíos no tienen por sagradas. Estas obras se llaman deuterocanónicas. Este término fue acuñado en 1569 por Sixto de Siena para distinguir de algún modo a las obras que no formaban parte de la Biblia judía. A las obras que en campo católico se denomina deuterocanónicas, los protestantes llaman "apócrifas". En campo católico se entiende por “apócrifos” aquellos libros que no forman parte del canon de las Escrituras. Hay libros apócrifos tanto para el Antiguo como para el Nuevo Testamento. Apócrifos del Antiguo Testamento son, por ejemplo, el Libro de los jubileos, el Testamento de los doce patriarcas, el Libro de Henoc. De entre los del Nuevo Testamento se encuentran el Protoevangelio de Santiago, el Evangelio de Tomás, el Apocalipsis de Pablo. Estas obras no han sido siempre parte de la vida de la Iglesia; por ello, se las ha excluido del conjunto de obras que son parte del legado espiritual y doctrinal de nuestra fe. No son Sagrada Escritura. Por lo general, carecen de valor histórico cuando tratan de transmitir o reflejar datos sobre la vida de Jesús o sobre la Iglesia de los orígenes [de ahí el error de decir que la Magdalena y Cristo eran marido y mujer: a Cristo se le pudo haber acusado de ser amigo de pecadores, pero no de ser un mujeriego (Mt 11,9; Lc 7,34)]. Volviendo al tema del canon, una vez que los judíos terminaron por dirimir la discusión y definieron cuál era el conjunto de sus libros sagrados, la Iglesia decidió hacer lo mismo, sólo que para entonces la Iglesia ya era suficientemente independiente de la sinagoga como para resentirse directamente de su influjo. La Iglesia de oriente, sobre todo a partir de Orígenes (185-253) intentó en un principio hacer coincidir el número de sus escritos con el de los 22 ó 24 de los judíos. Pero ello no fue motivo para admitir en el canon cristiano obras que excluían los judíos o que se encontraban en la Biblia de los LXX. En occidente, sobre todo gracias a san Agustín (354-430), se adoptó la práctica habitual de la Iglesia. En el siglo V varios concilios, bien que regionales, expresaron su parecer sobre la lista de los libros inspirados por Dios. En 1442 el concilio de Florencia, y en 1564 el de Trento disiparon toda posible duda sobre el conjunto de los libros canónicos de la Iglesia católica. Este fue el modo como la Iglesia recibió el canon definitivo, y que se basó en su uso constante. Con ello se preservó la memoria continua de los orígenes cristianos.
Conclusión
¿Qué se puede deducir de todo esto? Mejor, ¿qué nos enseña todo esto que trae consigo el Código da Vinci? Ya Juan en su primera carta había advertido a sus destinatarios que no creyeran a "cualquier espíritu", sino que tuvieran el discernimiento conveniente para deducir si era de Dios. El autor reconocía que muchos pseudoprofetas habían salido al mundo. Pero no se quedaba en una recomendación o advertencia en abstracto. ¿Cuál es el patrón para ese discernimiento de los espíritus? "Todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo" (1Jn 4,1-3). ¿Por qué Juan no dijo "todo espíritu que no confiesa a Jesús y a María Magdalena no es de Dios"? Sin duda porque no se adoraba en la Iglesia de los orígenes a ningún sacro masculinofemenino. Confesar a Jesús venido en la carne era desde los orígenes de la Iglesia una profesión de fe en la divinidad del Hijo de Dios. Juan da testimonio de Jesús ya que proclama lo que ha visto y oído "para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo" (1Jn 1,3).
(Publicado en Sacerdos 54, Noviembre diciembre 2004, 31-37).
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16 Mayo 2006
El "Código da Vinci" a examen
15.05.06 @ 22:00:00. Archivado en Títulos prestados
Por José Antonio Caballero García
http://blogs.periodistadigital.com/encristiano.php/2006/05/15/p26975#more26975
Hace varios años se publicó el "Código da Vinci". Parece que el autor ha "querido revelar" la verdad del cristianismo a raíz de algunos evangelios gnósticos. ¿Qué hay de verdad en todo esto?
Verdad lo que es verdad, no la hay, a pesar de que el autor de este folletín defienda la fidedignidad de sus contenidos y abrigue la esperanza de que sea una puerta abierta para ulteriores investigaciones. Dan Brown, autor del Código da Vinci, sugiere que la Iglesia católica destruyó los evangelios gnósticos para dejar los solos canónicos, más afines a sus doctrinas. Más aún, a decir de Brown, el cristianismo nació con Constantino el año 325, fecha del concilio de Nicea. Y desde entonces la Iglesia se ha dedicado a destruir y perseguir a cuantos no aceptaran la divinidad de Cristo, ya que antes de Nicea nadie lo tenía por solo Dios. Su deificación fue obra también de Constantino, adorador del sol, es decir de lo masculino, por lo que hiño de Cristo un héroe y "dios solar". Brown no escatima afirmaciones un tanto irreverentes contra la persona misma de Cristo: tuvo como mujer a María Magdalena y sus descendientes eran los merovingios franceses. Jesús y la Magdalena constituían la dualidad masculino-femenina adorada por el verdadero cristianismo de los orígenes y, una vez más, suprimida por Constantino. La adoración del sacro femenino se oculta en las catedrales hechas por los templarios, en la orden secreta del Priorato de Sión a la que pertenecía Leonardo da Vinci según él.
En la obra abundan otras confusiones históricas, ciertos anacronismos o imprecisiones. He aquí algunos ejemplos notorios.
El autor dice que las olimpiadas griegas se celebraban en honor de la diosa Venus, ya que el planeta con ese nombre, al moverse, dibuja el pentagrama de Ishtar, lo que equivale a los cinco anillos, símbolo de las olimpiadas. Pero sabido es que eran en honor de Zeus (no se olvide que una de las siete maravillas del mundo antiguo era la estatua de Júpiter en Olimpia), y los anillos correspondían a los años en que se habían celebrado tales juegos en la modernidad: sólo que se quedaron en cinco y dejaron de agregarse más...
Se afirma que los templarios crearon las catedrales, cuya nave central constituye un tributo de adoración al vientre femenino. Sin embargo, las catedrales solían seguir la estructura de la planta basilical de la Roma antigua y eran encargos de obispos o canonjías. La orden de los templarios nace hacia 1119 de un grupo de cruzados franceses al cabo de la primera cruzada (1095), entre los que figuraban Hugo des Payens y Godofredo de Saint Omer, con el fin de proteger a los peregrinos que se dirigieran a los santos lugares. Tampoco es cierto que el Papa Clemente V arrojara al Tíber las cenizas de los templarios: el Tíber es el río de Roma. Los templarios fueron juzgados y torturados en 1307 en Francia y no por orden de la Iglesia, sino a instancias de Felipe el Hermoso que quiso apoderarse de sus bienes para financiar su guerra contra Inglaterra.
Brown profiere que al Priorato de Sión pertenecían Leonardo da Vinci, Víctor Hugo, Newton... Pero esta organización fue fundada en 1956. Es como decir que Leonardo, Newton o Víctor Hugo inventaron o tuvieron consigo la máquina del tiempo a fin de pertenecer al Priorato.
El cristianismo no nace en Nicea. Los Hechos de los apóstoles refieren que a los discípulos comenzó a llamárseles "cristianos" precisamente en Antioquía (Hechos 11,25): [obsérvese que a propósito cito los Hechos de los Apóstoles: no es uno de los cuatro evangelios]. Por otro lado, el primero que empleó el término "católico" fue san Ignacio de Antioquía (Ad Smyrn No 8). Es interesante la figura de san Ignacio Antioquía, ya que muere el 110, diez años después de san Juan evangelista. En sus obras se habla también de la generación de Cristo, hijo de Dios y de María (Ef 20,2), la Eucaristía, dice, es la carne de Cristo (Smirn 7,2), medicina de inmortalidad y antídoto para no morir (Ef 20,2); en sus obras aparece también la figura del Obispo al frente de la comunidad cristiana (Smirn 8,2 y Ef 3,2); pero ¿dónde se habla del sacro masculino y femenino? Brown dice que la comunión o "acto de comer a Dios" se remonta a las religiones mistéricas paganas del culto a Mitra. Pero no hay datos que indiquen que los adictos a este culto consideraran que comían el cuerpo y la sangre de un Dios. Por otro lado, el contexto de la Eucaristía es la Pascua judía (Mt 26,19; Mc 14,16; Lc 22,15).
El concilio de Nicea (325 dC), trata de dar respuesta a los problemas que Arrio (256-336) planteó a la fe de la Iglesia. Arrio sí admitía que Cristo era Hijo de Dios y el Verbo encarnado, sólo que decía que Cristo no era Dios en sí, ya que no era el principio originante, sino originado: era una criatura -la primera criatura-; hubo un tiempo en que no existía (no es Dios por naturaleza según Arrio). Fue, sigue Arrio, el instrumento por el que Dios creó el universo: pese a no ser Dios por naturaleza, en cierto modo lo es de manera funcional, ya que es nuestro creador. Nicea respondió diciendo que Cristo es Dios de Dios, Dios verdadero; engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre; esta verdad ha sido confirmada siempre por la Iglesia. Aún hoy la proclamamos en el credo.
La Escritura habla claramente de la divinidad de Cristo. Para ello, no se citarán los evangelios, sino una obra que de la que no habla Brown: el Apocalipsis de Juan. El autor del Apocalipsis, si tiene una característica, ésta es una aborrecimiento visceral de todo lo que signifique paganismo, como la magia, (Ap 9,21; 13,6; 21,8; 22,15), el nicolaitismo (Ap 2,6.15), las blasfemias contra Dios (Ap 2,9; 13,6), la adoración de los ángeles (Ap 19,10; 22,9), de los ídolos (Ap 21,8; 22,15), del demonio (Ap 2,13; 13,4-6). Si fuera cierto que la Iglesia desde un principio adoraba al sacro masculinofemenino y que Cristo a su vez no era Dios, el autor del Apocalipsis se habría lanzado con todas sus fuerzas contra esto que habría constituido una aberración pagana más. Sin embargo, compara el rostro de Cristo con el sol (Ap 1,16) y dice de María que aparece vestida de sol (Ap 12,1). Claro que si estas comparaciones se hubieran prestado a sincretismo, el autor las habría descartado a ojos ciegas de su obra. Pues bien, ¿qué dice de Cristo el Apocalipsis para que se deduzca que es Dios? Cristo llama "Padre" a la primera persona de la Trinidad en Ap 2,28; 3,5.21; 14,1. Que Cristo goza de las mismas prerrogativas de Dios y que es una persona al mismo tiempo diversa del Padre pero de naturaleza divina, y por tanto "Yavé", queda claro por el modo como se le aplican los títulos "alfa y omega": de Dios Padre se dice en Ap 1,8 y 2,16; de Dios Hijo se dice en 22,13 (que es Cristo quien habla, se deduce de la relación de Ap 22,12.14 con 3,11). Cristo goza del mismo poder que el Padre: nadie es capaz ni en la tierra ni sobre la tierra ni bajo la tierra de tomar el libro de la diestra del que se sienta sobre el trono, sino sólo el "León de Judá", el descendiente de David, "el cordero de pie como degollado". Por eso es que Él también puede ocupar el trono de Dios (Ap 5,1-14). Esto es divinidad: pleno yavismo, pero diferencia de persona. Por eso es que se entona un himno de adoración al cordero y al que se sienta sobre el trono sin hacer distinción entre ambos en Ap 5,13. De Dios Padre se dice también que es "el que vive" (Ap 4,10; 10,6; 15,7) como se dice también de Cristo (Ap 1,18). "Señor" -en griego "Kyrios"- es el modo como los LXX traducen al griego el tetragrama YHWH (Yavé): se aplica a Cristo en Ap 22,20.21; 11,8; 14,13.
En cuanto a la paganización realizada por Constantino dentro de la Iglesia se han de aclarar algunas cosas. Se suelen lanzar dos acusaciones sobre los elementos "paganizantes" según algunos, introducidos por Constantino y que serían como la prueba de la desviación de la Iglesia: la celebración del domingo y la fiesta de Navidad.
Celebración del domingo. La palabra "domingo" proviene de "Dominus" y es traducción latina del griego "Kyrios" (Señor), de la que deriva "kyriaké hemera": día del Señor, día en que Cristo resucitó. El texto principal sobre la festividad del domingo es Apocalipsis 1,10 ("Estaba yo en el Espíritu en el día del Señor -kyriaké hemera; en latín: "in dominica die"-, y oí detrás de mí una gran voz, como sonido de trompeta"); pero no sólo; véase qué dice san Pablo en 1Cor 16,2: "Que el primer día de la semana, cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas". El día del Señor es el primer día de la semana, dado que para los judíos el último era el sábado; cf Jn 20,1.19; Lc 24,1; Mt 28,1; Mc 16,9; Hechos 20,7 ("Y el primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando partir al día siguiente, y prolongó su discurso hasta la medianoche"). Hay varios escritos antiguos, incluso profanos, que atestiguan que los cristianos se reunían los domingos para celebrar la Eucaristía: la carta de Plinio el Joven a Trajano (del año 112); un escrito encontrado hacia 1873 en Constantinopla, que contiene la enseñanza de los 12 apóstoles, las prácticas de la iglesia de los orígenes relativas al Bautismo y a la Eucaristía más otros preceptos. Este escrito se llama la "Didaché" y se remonta aproximadamente al S. I d.C. Más testimonios antiguos son la epístola del Pseudobernabé, y las ya aludidas cartas de Ignacio de Antioquía, y san Justino en su diálogo con Trifón (del 165 d.C). El enlace entre la fecha del Apocalipsis, la Didaché, san Ignacio y san Justino muestra una línea ininterrumpida de continuidad entre la Iglesia de los orígenes y el período final de composición de los libros del Nuevo Testamento. Lo que hiño Constantino fue declarar de manera oficial que el domingo era día de descanso.
Con relación a la fiesta de Navidad, tampoco decimos que el 25 de diciembre haya sido la fecha exacta del nacimiento. Algunos estudiosos la ponen a inicios o mediados de marzo como posibilidad, pero tampoco dejan de mostrar ciertas reservas. La iglesia nunca ha ocultado que se ha trata de de una inculturación: de haberse celebrado la fiesta del "sol invicto" de los romanos, se dio el paso a celebrar la Navidad. La fiesta del "sol invictus" fue establecida por el emperador Marco Aurelio (121-180 d.C.). El culto al sol estaba relacionado, según parece, con el del dios Mitra, divinidad indoiraní de la luz, que tuvo gran difusión en el imperio romano del S. II al IV d.C., y se le representaba en el momento de dar muerte a un novillo cósmico, cuya sangre, a decir del mito, constituía la fuente de la vida. La fecha del 25 de diciembre coincide con el solsticio de invierno: ese solsticio es el momento en que el sol baja más en el horizonte y permanece menos tiempo en el cielo, como si quisiera desaparecer por completo, pero de nuevo “renace”. A fin de cristianizar y sacralizar la festividad, los cristianos optaron por trasladar a ese día la fiesta del nacimiento de Cristo y ello comentó a hacerse a partir del S. IV d.C., una vez que el culto al dios Mitra había comenzado a menguar. ¿Qué motivó a los cristianos a relacionar con Cristo el “sol invicto” en la inculturación de la fiesta? Sin duda que pudiera haber más pasajes, de todos modos, bástennos cuatro: Cristo dice de sí mismo que es nuestra luz (Jn 9,5), se le compara con el sol en Apocalipsis 1,16; el día de la resurrección se relaciona en Juan con un nuevo día -el primer día de la semana- de manera que a partir de entonces inicia incluso una nueva era y un nuevo cómputo de la semana: en adelante el domingo será el día del Señor: Y el primer día de la semana María Magdalena fue temprano al sepulcro, cuando todavía estaba oscuro, y vio que ya la piedra había sido quitada del sepulcro" (Jn 20,1). "Mas para vosotros que teméis mi nombre, se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas" (Mal 4,2). Así que no es ninguna aberración "purificar" una costumbre antigua y cristianizarla.
A este respecto, es cuanto menos sorprendente el decir que el tetragrama "Yavé" (YHWH) venga de Jehová, por un lado, y que dicho nombre de Jehová provenga de una unión física andrógina del masculino Jah y el nombre hebraico de Eva (Havá). Hoy día los exegetas opinan que “Jehová” está universalmente considerada una “aberración no gramatical”. El nombre "Jehová" se remonta al 1100 d.C. Figura en el manuscrito “Pungio fidei” del dominico orientalista Raymond Martini (1278): para Martini dicha forma se encuentra entre los manuscritos rabínicos de los SS. VIII-X d.C. De ella se hace eco Pietro Galatino, secretario de León X: Galatini adujo esta transliteración errada el tetragrama en pugna con una aún peor abreviación del nombre divino, “Jová”, ya que se prestaba a malinterpretaciones por analogía con el “Jovis” latino. El tetragrama YHWH de Ex 3,14 no se pronunciaba nunca ya que los judíos estaban movidos por un profundo respeto por el nombre de Dios, también para evitar que se le profanara por parte de los paganos. Una sola vez se pronunciaba el nombre de Dios y lo hacía el sumo sacerdote el día del Yom Kipur o fiesta de la expiación. Con todo, su pronunciación seguía desconociéndose, ya que nadie solía estar presente cuando el sumo sacerdote lo profería. Los judíos en lugar de "Yavé" decían "Señor" (Adonai), o "el Nombre". Creemos que se decía "Yavé" porque así lo pronunciaban los samaritanos, y eran portadores de una antigua tradición. De todos modos, cualquiera que haya sido el nombre de Dios en el AT, Cristo nos ha enseñado a llamarlo "Padre" (Mt 6,9; 26,36-46); más aún nos ha dicho que "quien lo ha visto a Él ha visto al Padre" (Jn 14,9).
Otro aspecto notorio sin base histórica es la acusación de que los merovingios eran los descendientes de Cristo y María Magdalena: reflejo de su enlace sería el cuadro de la última cena de Leonardo: quien está al lado de Jesús sería María de Mágdala; es ella el santo grial... y que la Iglesia católica respaldó a la dinastía carolingia en su paulatina persecución y asesinato de los merovingios. En realidad quien figura al lado de Cristo en el cuadro de Leonardo es san Juan, uno de los doce y autor del cuarto evangelio. En la obra de Leonardo no aparece siquiera un cáliz o grial, ya que Leonardo evoca el momento en que Cristo dice. "Uno de vosotros me va a entregar" (Jn 13,21). La dinastía de los merovingios gobernó el reino de los francos del 481 al 751. El nombre deriva de su antepasado "Meroveo" (que rigió las tribus francas entre del 448 al 458). Su sobrino Clodoveo fue el primer soberano merovingio en cuanto tal. Tanto Clodoveo como su esposa Clotilde se bautizaron cuando se convirtieron al cristianismo. Si eran descendientes de Cristo, ¿cómo es posible que descuidaran el bautismo de su antepasado y que rindieran culto a divinidades paganas antes de su conversión? El último rey de la dinastía merovingia que logró ejercer un poder efectivo fue Dagoberto I (629-639), ya que sus sucesores fueron cediendo su autoridad a los mayordomos de palacio que terminaron por privarles del poder a causa de su incapacidad de llevar las riendas del reino. En el 751 tuvo lugar la deposición formal del último rey merovingio: Quilderico III; de este modo los merovingios quedaron suplantados por Pipino el Breve, fundador de la dinastía de los "pipínidos" o "carolingios" (751).
Finalmente, ¿qué decir de los evangelios apócrifos? Los evangelios canónicos son del siglo I y no hay un solo texto gnóstico previo al S. II. Nada más distorsionado que declarar que de entre 80 evangelios se eligieron los más afines con la teología católica como afirma el "Código da Vinci". Conviene recordar que en un momento determinado la Iglesia quiso fijar con claridad cuáles han sido esos libros que forman parte de su vida. Es lo que se conoce como "canonicidad". Esta palabra deriva del griego: canon es metro o medida. Por dar una definición, la canonicidad es la lista de los libros reconocidos como inspirados por Dios y que tienen un valor de regla de fe y costumbres: el término asume este significado en el año 360, con ocasión del Sínodo de Laodicea, en la carta pascual de Atanasio. No se ha tratado de un concepto abstracto, sino que la Iglesia ha reconocido lo que ha sido siempre su patrimonio espiritual y doctrinal. En dicho reconocimiento, la Iglesia se ha percatado de que no sólo se han usado los libros de la Biblia judía en su liturgia, en su oración, en su estudio, en su vida; sino también varias obras que los judíos no tienen por sagradas. Estas obras se llaman deuterocanónicas. Este término fue acuñado en 1569 por Sixto de Siena para distinguir de algún modo a las obras que no formaban parte de la Biblia judía. A las obras que en campo católico se denomina deuterocanónicas, los protestantes llaman "apócrifas". En campo católico se entiende por “apócrifos” aquellos libros que no forman parte del canon de las Escrituras. Hay libros apócrifos tanto para el Antiguo como para el Nuevo Testamento. Apócrifos del Antiguo Testamento son, por ejemplo, el Libro de los jubileos, el Testamento de los doce patriarcas, el Libro de Henoc. De entre los del Nuevo Testamento se encuentran el Protoevangelio de Santiago, el Evangelio de Tomás, el Apocalipsis de Pablo. Estas obras no han sido siempre parte de la vida de la Iglesia; por ello, se las ha excluido del conjunto de obras que son parte del legado espiritual y doctrinal de nuestra fe. No son Sagrada Escritura. Por lo general, carecen de valor histórico cuando tratan de transmitir o reflejar datos sobre la vida de Jesús o sobre la Iglesia de los orígenes [de ahí el error de decir que la Magdalena y Cristo eran marido y mujer: a Cristo se le pudo haber acusado de ser amigo de pecadores, pero no de ser un mujeriego (Mt 11,9; Lc 7,34)]. Volviendo al tema del canon, una vez que los judíos terminaron por dirimir la discusión y definieron cuál era el conjunto de sus libros sagrados, la Iglesia decidió hacer lo mismo, sólo que para entonces la Iglesia ya era suficientemente independiente de la sinagoga como para resentirse directamente de su influjo. La Iglesia de oriente, sobre todo a partir de Orígenes (185-253) intentó en un principio hacer coincidir el número de sus escritos con el de los 22 ó 24 de los judíos. Pero ello no fue motivo para admitir en el canon cristiano obras que excluían los judíos o que se encontraban en la Biblia de los LXX. En occidente, sobre todo gracias a san Agustín (354-430), se adoptó la práctica habitual de la Iglesia. En el siglo V varios concilios, bien que regionales, expresaron su parecer sobre la lista de los libros inspirados por Dios. En 1442 el concilio de Florencia, y en 1564 el de Trento disiparon toda posible duda sobre el conjunto de los libros canónicos de la Iglesia católica. Este fue el modo como la Iglesia recibió el canon definitivo, y que se basó en su uso constante. Con ello se preservó la memoria continua de los orígenes cristianos.
Conclusión
¿Qué se puede deducir de todo esto? Mejor, ¿qué nos enseña todo esto que trae consigo el Código da Vinci? Ya Juan en su primera carta había advertido a sus destinatarios que no creyeran a "cualquier espíritu", sino que tuvieran el discernimiento conveniente para deducir si era de Dios. El autor reconocía que muchos pseudoprofetas habían salido al mundo. Pero no se quedaba en una recomendación o advertencia en abstracto. ¿Cuál es el patrón para ese discernimiento de los espíritus? "Todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo" (1Jn 4,1-3). ¿Por qué Juan no dijo "todo espíritu que no confiesa a Jesús y a María Magdalena no es de Dios"? Sin duda porque no se adoraba en la Iglesia de los orígenes a ningún sacro masculinofemenino. Confesar a Jesús venido en la carne era desde los orígenes de la Iglesia una profesión de fe en la divinidad del Hijo de Dios. Juan da testimonio de Jesús ya que proclama lo que ha visto y oído "para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo" (1Jn 1,3).
(Publicado en Sacerdos 54, Noviembre diciembre 2004, 31-37).
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12 Mayo 2006
Cipriani: “Código da Vinci es blasfemia contra Dios”
sábado, 6 de mayo , 2006 - 02:12:45
http://www.rpp.com.pe/portada/religion/37737_1.php
Cardenal Cipriani
(RPP Noticias) Durante su Programa radial Diálogo de Fe, el Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, señaló que la película y el libro ‘Código Da Vinci’ son una blasfemia y una burla contra Dios. Los cristianos si bien perdonamos, no debemos ser indiferentes, ni quedarnos dormidos ante este insulto al todopoderoso.
Por otro lado, el Pastor de Lima, al hacer referencia a la segunda vuelta electoral, invitó a todos los peruanos a rezar para tener un Perú más unido y más fraterno.
Busquemos a Dios con la oración
El Cardenal hizo especial hincapié en el tema de las vocaciones al servicio de la Iglesia, al celebrarse este domingo la Jornada Mundial de oración por las vocaciones.
El Arzobispo de Lima manifestó que para todos hay un camino, pero hay uno escogido para algunos por Dios, no porque sean mejores, sino que Nuestro Padre Dios necesita para su familia; la Iglesia, unos ministros o sacerdotes para reconciliar a la gente a través de la confesión”.
“Jesús quiere estar vivo, no sólo en la Eucaristía, sino en ese joven que siente su llamado, en los sacerdotes y religiosas para que sean como luces que ayuden a los demás, añadió.
Sugirió a los jóvenes a estar en esa permanente búsqueda de saber para qué me ha traído Dios al mundo y cuál es mi misión. “En nuestro corazón no debe haber temor, inseguridad, ni dudas, sino una búsqueda que se da junto a Cristo a través de la oración”.
“Hago un llamado a los padres de familia para que no ataquen a sus hijos cuando éstos le comuniquen esa vocación o ese llamado de Dios. No empiecen una campaña para desanimarlos, porque en estos tiempos hay un egoísmo que muchas veces persigue e incomoda al que Dios está llamando”, invocó.
Señaló también que desde la toda eternidad, Dios nos llama a todos para ser hijos suyos, es así que casi la totalidad son laicos fieles, casados la gran mayoría, que encuentran su camino a Dios en el matrimonio, en la familia. Todos tienen algo en común como es el trabajo.
“Debemos aceptar a Dios en nuestras vidas para que haga de nosotros un buen padre de familia, un buen profesional o un buen sacerdote. Seamos coherentes con nuestras vidas, vivamos de acuerdo a nuestra vocación, y no seamos hipócritas ni falsos. Todos somos pecadores, podemos caer, pero hay que saber levantarse, lo que no podemos hacer es pensar de una manera y vivir de otra”, concluyó.
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10 Mayo 2006
Episcopado peruano: Código Da Vinci es novela de ficción presentada como verdad
http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=12556
LIMA, 09 May. 06 (ACI).- Ante el próximo estreno de la película El Código Da Vinci, basada en el libro de Dan Brown, la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), advirtió que ésta es una “novela de ficción que se pretende presentar como verdad”, y pidió a los católicos fortalecer su fe.
A través de un comunicado, la CEP señaló que “la novela desvirtúa la obra de Jesucristo y la Iglesia, ofende a los católicos bien formados y practicantes, siembra dudas sobre Cristo y la propia Iglesia, suscita la curiosidad y la duda sobre los misterios más sagrados de nuestra fe”. Además, el texto comete “numerosos errores históricos y artístico-culturales, creados con la única finalidad de originar grandes ingresos lucrativos”.
Ante este ataque sistemático, los obispos peruanos instan a los feligreses a intensificar la “catequesis sobre nuestra fe”, la verdadera historia de Jesús “y la profundidad del misterio pascual”, así como “nuestras convicciones en la Iglesia Católica”, que “lleva dos mil años de vigencia espiritual ininterrumpida”. Además, los invita a mantener “un juicio crítico en orden a preservar la verdad histórica y evangélica”.
Evangelio gnóstico de Judas
Asimismo, el Episcopado peruano advirtió que el evangelio gnóstico de Judas, publicitado por la National Geographic, tiene también el objetivo de “desvirtuar la fe y la sensibilidad de los creyentes”, poniendo en duda “la encarnación y la divinidad de Jesús”.
La CEP recuerda que este texto data de finales del siglo II, es decir, “posterior a los Evangelios Canónicos escritos entre los años 50 y 60 D.C”, y “a la predicación apostólica oral”. Asimismo, advierte que este evangelio refleja la herejía gnóstica, combatida por San Ireneo entre los años 125 y 200 D.C. por sus errores doctrinales.
El comunicado está firmado por el Presidente y Secretario General de la CEP, Mons. Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, y Mons. Juan José Larrañeta Olleta, respectivamente.
Más información sobre el Código Da Vinci, en: http://www.aciprensa.com/controversias/davinci1.htm
Sobre el evangelio gnóstico de Judas: http://www.aciprensa.com/controversias/judas2.htm
Sobre el gnosticismo y otras herejías: http://www.aciprensa.com/Catecismo/herejia.htm
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