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La Coctelera

Blog Código, Los intolerantes no se atreven con el Islam ..

A Umberto Eco no le gusta el autor de bestsellers estadounidense Dan Brown, a quien considera como un ''intrigante que propaga informaciones falsas y se enriquece de material de descarte''

Categoría: Código Da Vinci

22 Febrero 2007

Aclaraciones acerca de un posible film sobre San Josemaría

Aclaraciones acerca de un posible film sobre San Josemaría

Tomado de www.OpusDei.org

Roma,20 de febrero 2007. Varios medios de comunicación se han referido a un supuesto proyecto de película acerca del fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá de Balaguer, en el que actores muy conocidos encarnarían el papel principal.

2007/02/20

Reproducimos unas palabras de director de producción de la productora italiana "Lux Vide", Luca Bernabei. Esta declaración fue difundida por la agencia ANSA el 17 de febrero:

"1. La Lux Vide ha producido con éxito internacional muchas series
sobre la vida de los santos: Padre Pío, Madre Teresa, San Antonio, Santa Rita, Beato Juan XXIII, San Juan Bosco y otros.

2. Desde la canonización de Escrivá (2002) estamos estudiando la
hipóteis de producir una película sobre San Josemaría. A tal fin hemos encargado algunos proyectos de guión; el último es de Francesco Arlanch que ya trabajó con nosotros para la serie sobre San Pedro, y que actualmente está trabajando en una sobre Santa Clara y San Francisco de Asís.

3. Estamos considerando la posibilidad de realizar una producción con un gran actor. Por ahora no hemos tomado contacto con ninguno de ellos, tenemos sólo algunas hipótesis de trabajo."

Por otro lado, Manuel Sánchez, responsable internacional de la Oficina de prensa del Opus Dei en Roma, ha aclarado que esta iniciativa "es un proyecto de la Lux Vide". "La Oficina de información del Opus Dei -ha añadido- estaría encantada de prestar asesoramiento histórico, si se le pide, a productoras independientes que financian y realizan producciones que contribuyan a dar a conocer la figura de San Josemaría".

Oficina de prensa del Opus Dei en Roma, 20 de febrero de 2007

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22 Mayo 2006

Las claves de «El código da Vinci» (y II)

Las claves de «El código da Vinci» (y II)
Por JESÚS TRILLO-FIGUEROA (*)

http://www.abc.es/abc/pg060520/prensa/noticias/Opinion/Colaboraciones/200605/20/NAC-OPI-007.asp
«EL Código da Vinci» también tiene una clave política, que conecta con el pensamiento hegemónico y que explica bien la extraordinaria campaña de lanzamiento que ha tenido el estreno de su película. Lo que ha sucedido es que Dan Brown, como sucedió con Rodríguez Zapatero, se dejó seducir por el feminismo radical. Por esta razón, al igual que nuestro presidente, también se declara feminista. Tras publicar el libro, manifestaba en la cadena de televisión norteamericana ABC: «Después de varios viajes a Europa y dos años de investigación en torno a María Magdalena y la religión de la diosa, me convencí de que todo era cierto; soy un creyente».

¿Qué es en lo que cree Brown? En términos generales es la versión feminista de la new age, conocida como culto a la diosa. Para sus adeptos es el auténtico cristianismo; puesto que Jesús -que según Dan Brown «fue el primer feminista»- tan sólo era un hombre, profeta de la vieja religión de la madre tierra, que fue la religión de la era primitiva, en la que no existían «los cultos masculinos, violentos y excluyentes» y en donde el pacifismo, derivado del gobierno de las mujeres, dominaba el mundo. Se trata de reinventar la hipótesis del matriarcado originario, que la tradición marxista había establecido a través de Engels. Para ellos, el matriarcado era la situación social existente unos 4.000 años antes de Cristo, asimilable al comunismo primitivo: en aquel tiempo no existía ni Estado, ni la explotación del hombre por el hombre; era el tiempo de la libertad y de la plena felicidad sexual. Esta teoría fue también entusiásticamente recogida por las contestatarias feministas del mayo del 68 francés. Pero lo cierto es que la investigación antropológica contemporánea ha desechado la realidad de semejante historia.

En todo este asunto, el rigor histórico y científico es lo de menos, lo importante es interpretar las cosas de acuerdo a las teorías feministas: «La diosa nos libera haciéndonos comprender una verdad creativa e innovadora», como postula su adepta Monique Wirting. En base a esta comprensión, Brown nos relata una historia de la Iglesia como la institución que nació para ocultar el verdadero cristianismo, y que representa el instrumento más represivo de la concepción patriarcal; es decir, aquella visión de la historia como una continua opresión y explotación de la mujer por parte del hombre. De acuerdo con el nuevo evangelio de Brown, «no fue a Pedro a quien Jesús encomendó crear la iglesia cristiana, fue a María Magdalena».

Esta versión de la Magdalena tiene su oráculo en las obras de Margaret Starbird, que hace de Magdalena la diosa, el «grial» de la religión feminista, y cuya visión de la historia de la mujer obedece al estereotipo de la ideología hegemónica: la historia del cristianismo oficial ha sido la de una organización misógina al servicio de la causa machista. La realidad es muy distinta. En el mundo antiguo de Grecia y Roma, la mujer era jurídicamente inferior, casi un esclavo. Fue el cristianismo quien no hacía «distinción entre varón y mujer», pues todos somos hijos del mismo Dios, como dice la carta a los Corintios. María Magdalena es precisamente la prueba de ello. Porque ella fue la primera a la que se apareció Cristo resucitado. A pesar de que fuera una mujer, y, para colmo, de quien se cuenta que había sido prostituta, cosa que según Starbird se inventó la Iglesia para desprestigiarla, cuando lo que realmente hizo fue canonizarla. Pero es que -aún no se han enterado- Él no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores. Claro está que esto resulta reaccionario en un mundo en el que no se puede ni siquiera sugerir la existencia de conciencia y de culpa, menos aún en materia de conducta sexual.

Curiosamente, el primer movimiento de liberación de la mujer que se produce en Roma es precisamente el de las cristianas que deciden no casarse y vivir la castidad, cosa incomprensible para las familias romanas; o bien optan por defender su derecho a autodeterminarse en cuanto a la fe, llegando hasta el martirio. Este clima social-intelectual que preconiza el cristianismo reconvierte por primera vez a la mujer en ser autónomo, digno de decidir por sí mismo sobre su futuro. Los padres de la Iglesia son clarísimos al respecto. Por eso los primeros canonizados son mujeres como Inés, Ágata o Cecilia. Fue la recepción del Derecho Romano a partir de la Edad Moderna la que volvió a dar un tratamiento de inferioridad a la mujer, que culminó el Código Civil de Napoleón, producto de la revolución francesa.

El feminismo radical tiene pendiente un ajuste de cuentas con el catolicismo. Una portavoz cualificada como Shere Hite requería hace poco al nuevo Papa para que en adelante se refiera a Dios en masculino y en femenino, y fuera consciente de que en materia de sexo y de mujeres la Iglesia debía de cambiar radicalmente. Todavía no se han enterado que el verdadero cambio empezó hace 2.000 años, como sucedió con la vida de María Magdalena.

(*) Abogado del Estado

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22 Mayo 2006

http://www.mallorcadiario.com/index.php?option=com_content&task=view&id=16116&Itemid=54

El soporífero ‘Código Da Vinci’

Charo Hierro
sábado, 20 mayo 2006

http://www.mallorcadiario.com/index.php?option=com_content&task=view&id=16116&Itemid=54

Mucha expectación en las salas mallorquinas por la llegada de la megaproducción de Ron Howard, adaptación cinematográfica del best seller de Dan Brown, ‘El Código Da Vinci’. La película más esperada, la más polémica y la más secreta, ha resultado ser finalmente la más aburrida y soporífera de la cartelera. Prometía mucho misterio y acción, pero al final nada de nada. Tan sólo dos escenas de ‘acción’, si se le puede llamar así, en un film de dos horas. Del misterio tampoco hubo ni rastro, claro que quizá se deba a que los que nos hemos leído el libro sabemos de ante mano todo lo que va a pasar, pero desde luego la película se hace sosa, sin ritmo y, sobre todo, larga, muy larga. Algunos no veíamos el momento de que acabara porque ya no sabíamos como sentarnos en la butaca. Capítulo aparte merece la actuación de los actores. Horrorosa la interpretación del que se supone que es uno de los mejores actores de Hollywood, Tom Hanks que se pasa la película con cara de necesitar ir al baño y desde luego no da el pego de madurito interesante que nos refleja Brown en su libro. Ella, Audrey Tautou, discreta. Las excepciones, Jean Reno e Ian McKellen, espléndidos como siempre. Es una pena que tantos meses de intriga, de silencio y de rumores hayan acabado en un resultado tan pobre.

http://www.mallorcadiario.com/index.php?option=com_content&task=view&id=16116&Itemid=54

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22 Mayo 2006

Umberto Eco critica a Dan Brown

Umberto Eco critica a Dan Brown

http://economia.eluniversal.com/2006/05/20/davcd_ava_20A710049.shtml
Roma.- Al escritor italiano Umberto Eco no le gusta el autor de bestsellers estadounidense Dan Brown, a quien considera como un ''intrigante que propaga informaciones falsas y se enriquece de material de descarte''.
Poco después del estreno mundial de la película sobre ''El código Da Vinci'', la polémica novela de Brown, Eco dijo en declaraciones citadas en la edición de hoy de ''La Repubblica'' que ha rechazado una invitación de la localidad toscana de Vinci para reunise con el estadounidense, informó DPA.

''Ni muerto. Viajaré a Vinci en alguna otra ocasión, cuando esté allí un verdadero escritor'', dijo Eco (''El nombre de la rosa''), de 74 años y famoso también por sus trabajos sobre semiótica y los medios de comunicación.

Entretanto, dos órganos de la ciudad de Ceccano, en la región de Lacio, han convocado a quemar públicamente el libro de Brown en una plaza.

La novela se basa entre otras cosas en la teoría de que Jesús tuvo un hijo con María Magdalena, cuyos descendientes llegan hasta la actualidad.

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21 Mayo 2006

La visión de la Iglesia en el Código da Vinci

La visión de la Iglesia en el Código da Vinci

Catholic News Service


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Joseph R. Thomas
6 de junio de 2003

De forma resumida se puede decir que “El Código Da Vinci” (Doubleday, 24,95 $, 454 páginas) es una novela exagerada y falsa.

Desde una visión cristiana se puede calificar de ofensiva, pese a su estilo y trama inteligentes. Esta novela deforma la historia de la Iglesia, disfrazando de modernidad a la antigua herejía Arriana, entretejiendo con retales históricos y pseudo-históricos una intriga que se pone en marcha con el asesinato en el Louvre de un famoso conservador del museo.

La novela de Brown, segunda de su personaje Robert Langdon, ha sido también muy elogiada y vendida. Esto se debe, sin duda, a la gran estrategia de márketing realizada por Doubleday, quien distribuyó 10.000 ejemplares gratuitos a los medios de comunicación. Según recoge New York Times, con ningún otro libro se había volcado así.

El relato se centra en los esfuerzos de Langdon y una policía francesa especialista en descodificaciones, Sophie Neveu, por resolver los trabajos inacabados de Jacques Sauniere, el abuelo de Sophie, que tiempo atrás murió por el disparo de una figura parecida a la de un monje albino que perseguía un secreto religioso del cual el único custodio sobreviviente era Sauniere. Previamente, también habían muerto tres guardas más.

Como el nombre de Langdon aparece en los códigos de Sauniere, inmediatamente se convierte enel principal sospechoso. Así se ve obligado a aliarse con Sophie para evadir a la policía mientras descifran las pistas. Pistas que, por supuesto, también son de interés para los asesinos, quienes, tras la muerte de Sauniere, se encontraban en un callejón sin salida.

Sin embargo, como podrá imaginar, nada es tan sencillo como parece. Sauniere, resulta ser el jefe de una sociedad secreta, el Priorato de Sion, dedicada a la protección de documentos históricos que niegan la divinidad de Jesús. Además, el misterioso monje es un miembro del Opus Dei que obedece a las indicaciones del obispo que está a la cabeza de dicha sociedad. Detrás de ellos existe otra figura vaga conocida como el “Teacher”.

(Esta es al parecer la percepción que tiene el autor sobre el Opus Dei: la de una sociedad de alta influencia en la Iglesia. También fue retratada con un perfil cruel en un reciente relato de espionaje, “El Confesor”)

Gracias a las pistas de Sauniere, los personajes encuentran distintos documentos. Estos documentos remiten a conocidas pinturas de Leonardo da Vinci, entre ellas “La Mona Lisa” y “La Última Cena”, en las cuales hay otras pistas relacionadas con el secreto (de ahí el titulo de la novela).

Ahora, si a usted le producen mal humor las reseñas que ofrecen demasiados detalles sobre una intriga (son los detalles, después de todo, lo que hacen a un misterio alcanzar esa categoría), lo mejor que puede hacer es pararse aquí y continuar con su trabajo.

El secreto de Brown sobre el Santo Grial.

Por supuesto, el Santo Grial no es el cáliz de las Cruzadas y las leyendas del rey Arturo, si no el seno o matriz de María Magdalena.

Brown nos narra, a través de la explicación que Langdon hace a Sophie, que en la representación de la última cena de Da Vinci la figura recostada sobre Jesús, generalmente conocida como uno de los apóstoles, en realidad se trata de la Magdalena. Ella se permite eso porque Jesús, que es un gran hombre pero un hombre como cualquier otro, es su marido.

"El Código Da Vinci" se sumerge profundamente en el mundo de la imaginación, cuando Sophie se identifica como descendiente directa de aquella unión. Éste también era otro de los secretos que Sauniere había estado protegiendo, evitando incluso que Sophie llegara a conocerlo.

A todo esto, se incluye un ritual sexual "espiritual" que provocó que Sophie durante 10 años eludiera encontrarse con su abuelo. Esto se relaciona con la supresión del “carácter sagrado del sexo femenino” por parte del cristianismo.

Una característica de esta supresión es la manipulación del canon de la Escritura por los primeros cristianos.

Por medio de sus personajes, Brown también postula que esta supresión fue el factor determinante por el cual se fomentaron las actitudes que condujeron a la muerte de 5 millones de mujeres durante la inquisición.

Se puede afirmar, desde luego, que el autor tiene una gran inventiva. Pero Brown mezcla hechos reales con especulación y fantasía de tal manera que el resultado final cobra fácilmente cierta verosimilitud. En un escritor, esta habilidad para hacer verosímil una historia tiene un gran valor. Pero, como cualquier habilidad, puede ser utilizada de forma honesta o deshonesta.

En "El Código Da Vinci" esta habilidad se utiliza para poner en duda la base de la fe cristiana y atacar a la Iglesia en un formato –el de la novela- en el que el lector no espera encontrar argumentos enmascarados como verdades históricas.

Thomas, redactor principal retirado del “The Christophers” y un antiguo redactor del periódico diocesano, realiza frecuentemente críticas literarias.

Copyright 2003 Catholic News Service

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16 Mayo 2006

Arzobispo Anglicano de Canterbury se muestra contra el "Código Da Vinci"

Arzobispo Anglicano de Canterbury se muestra contra el "Código Da Vinci"
Domingo 16 de Abril de 2006
09:08
ANSA

LONDRES.- El arzobispo de Canterbury y líder de la Iglesia Anglicana de Inglaterra, el doctor Rowan Williams, afirmó hoy que las teorías conspirativas de libros como "El Código Da Vinci" no debilitarán el legado de Jesucristo.

http://www.emol.com/noticias/internacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=216432

En su sermón de Pascua, Williams atacó duramente a libros como "The Gospel of Judas" y "El Código Da Vinci", y aunque admitió ambas obras encierran misterios y supuestos secretos, "el mensaje pascual vive a través de la experiencia cristiana".

Según el prelado, muchos cristianos ponen sus vidas en peligro por su fe.

"La verdad de la resurrección se refuerza cada vez más por la experiencia cristiana en todo el mundo", explicó Williams durante su sermón en la Catedral de Canterbury, en el sur de Inglaterra.

"La Biblia no es el código autorizado de una sociedad y manejado por sacerdotes y prelados para sus fines privados, pero el medio en que la palabra de Dios sigue siendo exclusivamente inmediata a los humanos; son palabras con energía divina", destacó.

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16 Mayo 2006

Un alto cargo de la Iglesia llama al boicot de 'El Código Da Vinci'

Un alto cargo de la Iglesia llama al boicot de 'El Código Da Vinci'
29.04.06 @ 09:21:40.

http://blogs.periodistadigital.com/periodismo.php/2006/04/29/un_alto_cargo_de_la_iglesia_llama_al_boi

(PD/Agencias).- El arzobispo y 'número dos' de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Angelo Amato, llamó al boicot de la película 'El Código Da Vinci' porque, en su opinión, incluye ofensas "calumniosas" contra el cristianismo que provocarían una revuelta mundial si estuviesen dirigidas contra el islam o el Holocausto judío.

Amato hizo este anuncio en una intervención en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, controlada por el Opus Dei, agregó Ansa. "Espero que todos ustedes boicoteen esta película", indicó al auditorio católico. En este sentido, abogó por una movilización internacional en las calles que tenga la misma fuerza que la que tuvo en 1988 el rechazo de los grupos cristianos a 'La última tentación de Cristo', de Martin Scorsese.

En su opinión, el filme —que se estrenará en mayo y está basado en el polémico libro del mismo título del escritor Dan Brown— estaba repleto de "ofensas, difamación y errores históricos y teológicos acerca de Jesús, el Evangelio y la Iglesia".

"Difamación, ofensas y errores que si estuviesen dirigidos contra el Corán o la Shoah habrían provocado justificadamente una revuelta mundial. Pero como fueron dirigidos contra la Iglesia católica, permanecen impunes", agregó.

El Opus Dei, a través de su página web, ha lanzado un elenco de preguntas y respuestas para aclarar los interrogantes que plantea la novela de Dan Brown sobre Jesucristo, la Iglesia y la propia organización.

Según su web, el cuestionario ha sido elaborado por un equipo de profesores de la Universidad de Navarra cuyas respuestas a un total de 52 preguntas "demuestran que muchas de las afirmaciones de 'El Código Da Vinci' no pueden tomarse en serio".

El Ministerio italiano del Interior anunció este martes que retirará un póster publicitario de la película situado en un andamio frente a una iglesia romana en obras, después de que sus clérigos presentaran una queja.

El enorme póster, que muestra una fotografía de 'La Mona Lisa' de Da Vinci y el título del filme, estuvo durante semanas en el andamio colocado frente a la fachada de la iglesia de San Pantaleón, en una de las principales avenidas del centro histórico de Roma.

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16 Mayo 2006

El "Código da Vinci" a examen

El "Código da Vinci" a examen
15.05.06 @ 22:00:00. Archivado en Títulos prestados
Por José Antonio Caballero García

http://blogs.periodistadigital.com/encristiano.php/2006/05/15/p26975#more26975

Hace varios años se publicó el "Código da Vinci". Parece que el autor ha "querido revelar" la verdad del cristianismo a raíz de algunos evangelios gnósticos. ¿Qué hay de verdad en todo esto?
Verdad lo que es verdad, no la hay, a pesar de que el autor de este folletín defienda la fidedignidad de sus contenidos y abrigue la esperanza de que sea una puerta abierta para ulteriores investigaciones. Dan Brown, autor del Código da Vinci, sugiere que la Iglesia católica destruyó los evangelios gnósticos para dejar los solos canónicos, más afines a sus doctrinas. Más aún, a decir de Brown, el cristianismo nació con Constantino el año 325, fecha del concilio de Nicea. Y desde entonces la Iglesia se ha dedicado a destruir y perseguir a cuantos no aceptaran la divinidad de Cristo, ya que antes de Nicea nadie lo tenía por solo Dios. Su deificación fue obra también de Constantino, adorador del sol, es decir de lo masculino, por lo que hiño de Cristo un héroe y "dios solar". Brown no escatima afirmaciones un tanto irreverentes contra la persona misma de Cristo: tuvo como mujer a María Magdalena y sus descendientes eran los merovingios franceses. Jesús y la Magdalena constituían la dualidad masculino-femenina adorada por el verdadero cristianismo de los orígenes y, una vez más, suprimida por Constantino. La adoración del sacro femenino se oculta en las catedrales hechas por los templarios, en la orden secreta del Priorato de Sión a la que pertenecía Leonardo da Vinci según él.

En la obra abundan otras confusiones históricas, ciertos anacronismos o imprecisiones. He aquí algunos ejemplos notorios.

El autor dice que las olimpiadas griegas se celebraban en honor de la diosa Venus, ya que el planeta con ese nombre, al moverse, dibuja el pentagrama de Ishtar, lo que equivale a los cinco anillos, símbolo de las olimpiadas. Pero sabido es que eran en honor de Zeus (no se olvide que una de las siete maravillas del mundo antiguo era la estatua de Júpiter en Olimpia), y los anillos correspondían a los años en que se habían celebrado tales juegos en la modernidad: sólo que se quedaron en cinco y dejaron de agregarse más...

Se afirma que los templarios crearon las catedrales, cuya nave central constituye un tributo de adoración al vientre femenino. Sin embargo, las catedrales solían seguir la estructura de la planta basilical de la Roma antigua y eran encargos de obispos o canonjías. La orden de los templarios nace hacia 1119 de un grupo de cruzados franceses al cabo de la primera cruzada (1095), entre los que figuraban Hugo des Payens y Godofredo de Saint Omer, con el fin de proteger a los peregrinos que se dirigieran a los santos lugares. Tampoco es cierto que el Papa Clemente V arrojara al Tíber las cenizas de los templarios: el Tíber es el río de Roma. Los templarios fueron juzgados y torturados en 1307 en Francia y no por orden de la Iglesia, sino a instancias de Felipe el Hermoso que quiso apoderarse de sus bienes para financiar su guerra contra Inglaterra.

Brown profiere que al Priorato de Sión pertenecían Leonardo da Vinci, Víctor Hugo, Newton... Pero esta organización fue fundada en 1956. Es como decir que Leonardo, Newton o Víctor Hugo inventaron o tuvieron consigo la máquina del tiempo a fin de pertenecer al Priorato.

El cristianismo no nace en Nicea. Los Hechos de los apóstoles refieren que a los discípulos comenzó a llamárseles "cristianos" precisamente en Antioquía (Hechos 11,25): [obsérvese que a propósito cito los Hechos de los Apóstoles: no es uno de los cuatro evangelios]. Por otro lado, el primero que empleó el término "católico" fue san Ignacio de Antioquía (Ad Smyrn No 8). Es interesante la figura de san Ignacio Antioquía, ya que muere el 110, diez años después de san Juan evangelista. En sus obras se habla también de la generación de Cristo, hijo de Dios y de María (Ef 20,2), la Eucaristía, dice, es la carne de Cristo (Smirn 7,2), medicina de inmortalidad y antídoto para no morir (Ef 20,2); en sus obras aparece también la figura del Obispo al frente de la comunidad cristiana (Smirn 8,2 y Ef 3,2); pero ¿dónde se habla del sacro masculino y femenino? Brown dice que la comunión o "acto de comer a Dios" se remonta a las religiones mistéricas paganas del culto a Mitra. Pero no hay datos que indiquen que los adictos a este culto consideraran que comían el cuerpo y la sangre de un Dios. Por otro lado, el contexto de la Eucaristía es la Pascua judía (Mt 26,19; Mc 14,16; Lc 22,15).

El concilio de Nicea (325 dC), trata de dar respuesta a los problemas que Arrio (256-336) planteó a la fe de la Iglesia. Arrio sí admitía que Cristo era Hijo de Dios y el Verbo encarnado, sólo que decía que Cristo no era Dios en sí, ya que no era el principio originante, sino originado: era una criatura -la primera criatura-; hubo un tiempo en que no existía (no es Dios por naturaleza según Arrio). Fue, sigue Arrio, el instrumento por el que Dios creó el universo: pese a no ser Dios por naturaleza, en cierto modo lo es de manera funcional, ya que es nuestro creador. Nicea respondió diciendo que Cristo es Dios de Dios, Dios verdadero; engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre; esta verdad ha sido confirmada siempre por la Iglesia. Aún hoy la proclamamos en el credo.

La Escritura habla claramente de la divinidad de Cristo. Para ello, no se citarán los evangelios, sino una obra que de la que no habla Brown: el Apocalipsis de Juan. El autor del Apocalipsis, si tiene una característica, ésta es una aborrecimiento visceral de todo lo que signifique paganismo, como la magia, (Ap 9,21; 13,6; 21,8; 22,15), el nicolaitismo (Ap 2,6.15), las blasfemias contra Dios (Ap 2,9; 13,6), la adoración de los ángeles (Ap 19,10; 22,9), de los ídolos (Ap 21,8; 22,15), del demonio (Ap 2,13; 13,4-6). Si fuera cierto que la Iglesia desde un principio adoraba al sacro masculinofemenino y que Cristo a su vez no era Dios, el autor del Apocalipsis se habría lanzado con todas sus fuerzas contra esto que habría constituido una aberración pagana más. Sin embargo, compara el rostro de Cristo con el sol (Ap 1,16) y dice de María que aparece vestida de sol (Ap 12,1). Claro que si estas comparaciones se hubieran prestado a sincretismo, el autor las habría descartado a ojos ciegas de su obra. Pues bien, ¿qué dice de Cristo el Apocalipsis para que se deduzca que es Dios? Cristo llama "Padre" a la primera persona de la Trinidad en Ap 2,28; 3,5.21; 14,1. Que Cristo goza de las mismas prerrogativas de Dios y que es una persona al mismo tiempo diversa del Padre pero de naturaleza divina, y por tanto "Yavé", queda claro por el modo como se le aplican los títulos "alfa y omega": de Dios Padre se dice en Ap 1,8 y 2,16; de Dios Hijo se dice en 22,13 (que es Cristo quien habla, se deduce de la relación de Ap 22,12.14 con 3,11). Cristo goza del mismo poder que el Padre: nadie es capaz ni en la tierra ni sobre la tierra ni bajo la tierra de tomar el libro de la diestra del que se sienta sobre el trono, sino sólo el "León de Judá", el descendiente de David, "el cordero de pie como degollado". Por eso es que Él también puede ocupar el trono de Dios (Ap 5,1-14). Esto es divinidad: pleno yavismo, pero diferencia de persona. Por eso es que se entona un himno de adoración al cordero y al que se sienta sobre el trono sin hacer distinción entre ambos en Ap 5,13. De Dios Padre se dice también que es "el que vive" (Ap 4,10; 10,6; 15,7) como se dice también de Cristo (Ap 1,18). "Señor" -en griego "Kyrios"- es el modo como los LXX traducen al griego el tetragrama YHWH (Yavé): se aplica a Cristo en Ap 22,20.21; 11,8; 14,13.

En cuanto a la paganización realizada por Constantino dentro de la Iglesia se han de aclarar algunas cosas. Se suelen lanzar dos acusaciones sobre los elementos "paganizantes" según algunos, introducidos por Constantino y que serían como la prueba de la desviación de la Iglesia: la celebración del domingo y la fiesta de Navidad.

Celebración del domingo. La palabra "domingo" proviene de "Dominus" y es traducción latina del griego "Kyrios" (Señor), de la que deriva "kyriaké hemera": día del Señor, día en que Cristo resucitó. El texto principal sobre la festividad del domingo es Apocalipsis 1,10 ("Estaba yo en el Espíritu en el día del Señor -kyriaké hemera; en latín: "in dominica die"-, y oí detrás de mí una gran voz, como sonido de trompeta"); pero no sólo; véase qué dice san Pablo en 1Cor 16,2: "Que el primer día de la semana, cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas". El día del Señor es el primer día de la semana, dado que para los judíos el último era el sábado; cf Jn 20,1.19; Lc 24,1; Mt 28,1; Mc 16,9; Hechos 20,7 ("Y el primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando partir al día siguiente, y prolongó su discurso hasta la medianoche"). Hay varios escritos antiguos, incluso profanos, que atestiguan que los cristianos se reunían los domingos para celebrar la Eucaristía: la carta de Plinio el Joven a Trajano (del año 112); un escrito encontrado hacia 1873 en Constantinopla, que contiene la enseñanza de los 12 apóstoles, las prácticas de la iglesia de los orígenes relativas al Bautismo y a la Eucaristía más otros preceptos. Este escrito se llama la "Didaché" y se remonta aproximadamente al S. I d.C. Más testimonios antiguos son la epístola del Pseudobernabé, y las ya aludidas cartas de Ignacio de Antioquía, y san Justino en su diálogo con Trifón (del 165 d.C). El enlace entre la fecha del Apocalipsis, la Didaché, san Ignacio y san Justino muestra una línea ininterrumpida de continuidad entre la Iglesia de los orígenes y el período final de composición de los libros del Nuevo Testamento. Lo que hiño Constantino fue declarar de manera oficial que el domingo era día de descanso.

Con relación a la fiesta de Navidad, tampoco decimos que el 25 de diciembre haya sido la fecha exacta del nacimiento. Algunos estudiosos la ponen a inicios o mediados de marzo como posibilidad, pero tampoco dejan de mostrar ciertas reservas. La iglesia nunca ha ocultado que se ha trata de de una inculturación: de haberse celebrado la fiesta del "sol invicto" de los romanos, se dio el paso a celebrar la Navidad. La fiesta del "sol invictus" fue establecida por el emperador Marco Aurelio (121-180 d.C.). El culto al sol estaba relacionado, según parece, con el del dios Mitra, divinidad indoiraní de la luz, que tuvo gran difusión en el imperio romano del S. II al IV d.C., y se le representaba en el momento de dar muerte a un novillo cósmico, cuya sangre, a decir del mito, constituía la fuente de la vida. La fecha del 25 de diciembre coincide con el solsticio de invierno: ese solsticio es el momento en que el sol baja más en el horizonte y permanece menos tiempo en el cielo, como si quisiera desaparecer por completo, pero de nuevo “renace”. A fin de cristianizar y sacralizar la festividad, los cristianos optaron por trasladar a ese día la fiesta del nacimiento de Cristo y ello comentó a hacerse a partir del S. IV d.C., una vez que el culto al dios Mitra había comenzado a menguar. ¿Qué motivó a los cristianos a relacionar con Cristo el “sol invicto” en la inculturación de la fiesta? Sin duda que pudiera haber más pasajes, de todos modos, bástennos cuatro: Cristo dice de sí mismo que es nuestra luz (Jn 9,5), se le compara con el sol en Apocalipsis 1,16; el día de la resurrección se relaciona en Juan con un nuevo día -el primer día de la semana- de manera que a partir de entonces inicia incluso una nueva era y un nuevo cómputo de la semana: en adelante el domingo será el día del Señor: Y el primer día de la semana María Magdalena fue temprano al sepulcro, cuando todavía estaba oscuro, y vio que ya la piedra había sido quitada del sepulcro" (Jn 20,1). "Mas para vosotros que teméis mi nombre, se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas" (Mal 4,2). Así que no es ninguna aberración "purificar" una costumbre antigua y cristianizarla.

A este respecto, es cuanto menos sorprendente el decir que el tetragrama "Yavé" (YHWH) venga de Jehová, por un lado, y que dicho nombre de Jehová provenga de una unión física andrógina del masculino Jah y el nombre hebraico de Eva (Havá). Hoy día los exegetas opinan que “Jehová” está universalmente considerada una “aberración no gramatical”. El nombre "Jehová" se remonta al 1100 d.C. Figura en el manuscrito “Pungio fidei” del dominico orientalista Raymond Martini (1278): para Martini dicha forma se encuentra entre los manuscritos rabínicos de los SS. VIII-X d.C. De ella se hace eco Pietro Galatino, secretario de León X: Galatini adujo esta transliteración errada el tetragrama en pugna con una aún peor abreviación del nombre divino, “Jová”, ya que se prestaba a malinterpretaciones por analogía con el “Jovis” latino. El tetragrama YHWH de Ex 3,14 no se pronunciaba nunca ya que los judíos estaban movidos por un profundo respeto por el nombre de Dios, también para evitar que se le profanara por parte de los paganos. Una sola vez se pronunciaba el nombre de Dios y lo hacía el sumo sacerdote el día del Yom Kipur o fiesta de la expiación. Con todo, su pronunciación seguía desconociéndose, ya que nadie solía estar presente cuando el sumo sacerdote lo profería. Los judíos en lugar de "Yavé" decían "Señor" (Adonai), o "el Nombre". Creemos que se decía "Yavé" porque así lo pronunciaban los samaritanos, y eran portadores de una antigua tradición. De todos modos, cualquiera que haya sido el nombre de Dios en el AT, Cristo nos ha enseñado a llamarlo "Padre" (Mt 6,9; 26,36-46); más aún nos ha dicho que "quien lo ha visto a Él ha visto al Padre" (Jn 14,9).

Otro aspecto notorio sin base histórica es la acusación de que los merovingios eran los descendientes de Cristo y María Magdalena: reflejo de su enlace sería el cuadro de la última cena de Leonardo: quien está al lado de Jesús sería María de Mágdala; es ella el santo grial... y que la Iglesia católica respaldó a la dinastía carolingia en su paulatina persecución y asesinato de los merovingios. En realidad quien figura al lado de Cristo en el cuadro de Leonardo es san Juan, uno de los doce y autor del cuarto evangelio. En la obra de Leonardo no aparece siquiera un cáliz o grial, ya que Leonardo evoca el momento en que Cristo dice. "Uno de vosotros me va a entregar" (Jn 13,21). La dinastía de los merovingios gobernó el reino de los francos del 481 al 751. El nombre deriva de su antepasado "Meroveo" (que rigió las tribus francas entre del 448 al 458). Su sobrino Clodoveo fue el primer soberano merovingio en cuanto tal. Tanto Clodoveo como su esposa Clotilde se bautizaron cuando se convirtieron al cristianismo. Si eran descendientes de Cristo, ¿cómo es posible que descuidaran el bautismo de su antepasado y que rindieran culto a divinidades paganas antes de su conversión? El último rey de la dinastía merovingia que logró ejercer un poder efectivo fue Dagoberto I (629-639), ya que sus sucesores fueron cediendo su autoridad a los mayordomos de palacio que terminaron por privarles del poder a causa de su incapacidad de llevar las riendas del reino. En el 751 tuvo lugar la deposición formal del último rey merovingio: Quilderico III; de este modo los merovingios quedaron suplantados por Pipino el Breve, fundador de la dinastía de los "pipínidos" o "carolingios" (751).

Finalmente, ¿qué decir de los evangelios apócrifos? Los evangelios canónicos son del siglo I y no hay un solo texto gnóstico previo al S. II. Nada más distorsionado que declarar que de entre 80 evangelios se eligieron los más afines con la teología católica como afirma el "Código da Vinci". Conviene recordar que en un momento determinado la Iglesia quiso fijar con claridad cuáles han sido esos libros que forman parte de su vida. Es lo que se conoce como "canonicidad". Esta palabra deriva del griego: canon es metro o medida. Por dar una definición, la canonicidad es la lista de los libros reconocidos como inspirados por Dios y que tienen un valor de regla de fe y costumbres: el término asume este significado en el año 360, con ocasión del Sínodo de Laodicea, en la carta pascual de Atanasio. No se ha tratado de un concepto abstracto, sino que la Iglesia ha reconocido lo que ha sido siempre su patrimonio espiritual y doctrinal. En dicho reconocimiento, la Iglesia se ha percatado de que no sólo se han usado los libros de la Biblia judía en su liturgia, en su oración, en su estudio, en su vida; sino también varias obras que los judíos no tienen por sagradas. Estas obras se llaman deuterocanónicas. Este término fue acuñado en 1569 por Sixto de Siena para distinguir de algún modo a las obras que no formaban parte de la Biblia judía. A las obras que en campo católico se denomina deuterocanónicas, los protestantes llaman "apócrifas". En campo católico se entiende por “apócrifos” aquellos libros que no forman parte del canon de las Escrituras. Hay libros apócrifos tanto para el Antiguo como para el Nuevo Testamento. Apócrifos del Antiguo Testamento son, por ejemplo, el Libro de los jubileos, el Testamento de los doce patriarcas, el Libro de Henoc. De entre los del Nuevo Testamento se encuentran el Protoevangelio de Santiago, el Evangelio de Tomás, el Apocalipsis de Pablo. Estas obras no han sido siempre parte de la vida de la Iglesia; por ello, se las ha excluido del conjunto de obras que son parte del legado espiritual y doctrinal de nuestra fe. No son Sagrada Escritura. Por lo general, carecen de valor histórico cuando tratan de transmitir o reflejar datos sobre la vida de Jesús o sobre la Iglesia de los orígenes [de ahí el error de decir que la Magdalena y Cristo eran marido y mujer: a Cristo se le pudo haber acusado de ser amigo de pecadores, pero no de ser un mujeriego (Mt 11,9; Lc 7,34)]. Volviendo al tema del canon, una vez que los judíos terminaron por dirimir la discusión y definieron cuál era el conjunto de sus libros sagrados, la Iglesia decidió hacer lo mismo, sólo que para entonces la Iglesia ya era suficientemente independiente de la sinagoga como para resentirse directamente de su influjo. La Iglesia de oriente, sobre todo a partir de Orígenes (185-253) intentó en un principio hacer coincidir el número de sus escritos con el de los 22 ó 24 de los judíos. Pero ello no fue motivo para admitir en el canon cristiano obras que excluían los judíos o que se encontraban en la Biblia de los LXX. En occidente, sobre todo gracias a san Agustín (354-430), se adoptó la práctica habitual de la Iglesia. En el siglo V varios concilios, bien que regionales, expresaron su parecer sobre la lista de los libros inspirados por Dios. En 1442 el concilio de Florencia, y en 1564 el de Trento disiparon toda posible duda sobre el conjunto de los libros canónicos de la Iglesia católica. Este fue el modo como la Iglesia recibió el canon definitivo, y que se basó en su uso constante. Con ello se preservó la memoria continua de los orígenes cristianos.

Conclusión

¿Qué se puede deducir de todo esto? Mejor, ¿qué nos enseña todo esto que trae consigo el Código da Vinci? Ya Juan en su primera carta había advertido a sus destinatarios que no creyeran a "cualquier espíritu", sino que tuvieran el discernimiento conveniente para deducir si era de Dios. El autor reconocía que muchos pseudoprofetas habían salido al mundo. Pero no se quedaba en una recomendación o advertencia en abstracto. ¿Cuál es el patrón para ese discernimiento de los espíritus? "Todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo" (1Jn 4,1-3). ¿Por qué Juan no dijo "todo espíritu que no confiesa a Jesús y a María Magdalena no es de Dios"? Sin duda porque no se adoraba en la Iglesia de los orígenes a ningún sacro masculinofemenino. Confesar a Jesús venido en la carne era desde los orígenes de la Iglesia una profesión de fe en la divinidad del Hijo de Dios. Juan da testimonio de Jesús ya que proclama lo que ha visto y oído "para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo" (1Jn 1,3).

(Publicado en Sacerdos 54, Noviembre diciembre 2004, 31-37).

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